viernes, 22 de febrero de 2019

La famosa zona de confort

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Otro de los términos que he aprendido con Ansiedad es

¡LA ZONA DE CONFORT!


Como siempre con esta chica no te aburres nunca, de verdad deberíamos hacer un manual dedicado a cada término o síntoma que ha ido creando ¡Qué artista!


Una de las cosas que aprendes con Ansiedad es que ella esta en tu vida porque tienes que cambiar algo que no esta marchando bien y te está haciendo mucho daño, y ya sabemos que nos mandará señales hasta que digamos ¡Basta! Que si un ataque de pánico por aquí, falta de aire por allá, un poquito de disociación por el otro lado y así hasta que paremos... Que atenta es, en realidad solo quiere cuidarnos, un sol de tía, por eso ¡Amiguis for ever!

Al ir recibiendo sus señales, una empezó a reaccionar y a cuidarse más en todos los aspectos de su vida… y claro, llego un momento que pareció que había conseguido el equilibrio ¡Lo logré!¡Estoy en equilibrio!¡Ansiedad es feliz pues todos felices!... Cuando me dio por mirar a mi alrededor, era verdad que había superado un gran reto… pero cuando volví a salir a la calle me di cuenta que había unas fronteras que si las cruzaba volvía a aparecer Ansiedad con su: ¡Stop! ¡No estas lista! ¡Da la vuelta este no es tu camino!

Así que como siempre, yo muy fiel a su opinión me daba la vuelta… Aunque había días que sin darme cuenta cruzaba esas fronteras y cuando llevaba dos minutos en el nuevo mundo sentía que ¡Me voy  morir! ¿ Qué estoy haciendo? Esto no es seguro, tengo Ansiedad y yo no puedo andar por aquí… no puedo hacerlo… y volvía corriendo a mi mundo donde me encontraba segura. 

Además, no estaba mal, podía hacer muchas cosas en unos 3 km a la redonda  ¡Oye que 3 km son muchos! Puedo vivir aquí siempre y esta todo lo que necesito en estos kilómetros … ¿Para qué ir al nuevo mundo?

Sin darme cuenta, (insisto que es un logro ante todo llegar a ese punto) había creado un perímetro de seguridad donde podía estar bien y felíz, sin exponerme a nada que escapase a mi control, lo que descubrí que se llama zona de confort… Seamos realistas, ¡si la llaman así es por algo! 

Y se esta tan agusto, tan cómoda, sin ningún cambio que me produzca nuevas sensaciones, sin gente desconocida, todo es igual cada día, que tranquila estoy, muuuuuy tranquila. Bueno, es lo que quería Ansiedad, que estuviera tranquila, pero... ¿Qué pasa si voy al nuevo mundo? Osea si salgo de aquí a lo mejor no puedo volver y claro me ha costado demasiado llegar hasta este punto como para ahora perderlo… puedo vivir en la tranquilidad sin nada nuevo el resto de mi vida… espera tengo 25 años y el nuevo mundo no suena tan mal…

Ese día decidí cruzar la frontera a lo valiente, tenía a mi perro al lado, los cascos conectados al móvil para llamar a cualquier familiar, agua, caramelos ¡Allá vooooy! 

Pasé la frontera y a los 10 minutos de distancia tenía toda la fiesta encima, llame por teléfono ya que la muerte me perseguía y tenía que salvar a mi perro… Cuando llegué a casa me sentí derrotada… jamás saldría de la maldita zona de confort, se acabó, me rindo… lo siento por mi perro pero todos los días iremos al mismo sitio y no podremos correr muchas aventuras. También lo siento por mis amigos, sólo puedo verlos en mis 3 kilómetros…

¡Holi soledad! Ya estás aquí… entonces cuando soledad estaba en plena charla, me di cuenta de algo, que si hoy había avanzado 10 minutos mañana podría avanzar 12 y así poco a poco iría descubriendo el Nuevo Mundo.

Y hasta el día de hoy sigo ampliando poco a poco mis fronteras, la clave fue aprender que no hay prisa, que miremos bien todo lo que nos rodea, que iremos conociendo gente magnífica y lugares mágicos cada día. 
Sólo tenemos que disfrutar de cada paso y valorarlo.
Es cierto que a veces se me olvida y empiezo a correr pero entonces Ansiedad me dice: ¡Hola Clara! Y digo vale... tal vez es hora de volver a pararme y apreciar todo lo que estoy haciendo y todo lo que me rodea.

Sigo teniendo mi zona de confort, pero como todas las personas del mundo, todos necesitamos una zona de tranquilidad donde nada escape a nuestro control.

Pero es hora de seguir caminando, disfrutando del paisaje y aprendiendo cada día de nosotros mismos porque....

¡Seguimos luchando!
¡Siempre fuertes!
        ¡Somos increíbles!